Imagínate la situación: te levantas por la mañana bien temprano, coges tu pico y te vas silbando hacia la lanzadera, que está a la vuelta de la esquina. De camino, por supuesto, las críticas al jefe y a la mísera nómina. Poco después aparece el
planteta rojo, asomando por el parabrisas de la nave...
[Fuente:
Nasa]