Darwin en duda
Charles Darwin, en su obra origen de las especies por medio de la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la existencia demuestra exhaustivamente, de forma filosófica, la evolución de las especies. La obra suele resumirse como selección natural o sólo se reproducirán los más fuertes, pero es mucho más que eso, casi podría llamarse una biblia de la evolución, con demostraciones contundentes y remitiéndose a pruebas que todos podemos ver; no hay cuestiones de fe y cabos sin atar, sus conclusiones siempre están basadas en premisas verdaderas.
En la lucha constante por la supervivencia, en un medio donde compartimos unos recursos limitados, sólo los más adaptados llegarán a sobrevivir y podrán dejar descendencia. Así se produce una selección natural entre individuos de una misma especie genéticamente distintos. Estos cambios no producirían una nueva, pero si tenemos en cuenta estas pequeñas diferencias a lo largo de millones de años se aumentaría la variedad de la existente y se crearían otras nuevas.
Por más que nos empeñemos en especializarnos, nuestra descendencia siempre tendrá que empezar de cero. El aprendizaje no se refleja en el código genético, es decir, los genes no se modifican por nuestro comportamiento o nuestras habilidades, como en su tiempo decía Lamarck con el famoso ejemplo de la jirafa.
Las grandes catástrofes pueden cambiar el medio de existencia y provocar una brusca selección; también, por motivos geológicos o por otras fuerzas de la naturaleza, una población queda dividida y evolucionar de forma separada; a veces, también se producen mutaciones, pero en ningún caso es producto de la actividad del individuo.
Dicen que el hombre y el mono no tienen antepasados comunes, cuando en realidad los humanos, igual que el gato y el tigre son felinos, somos monos.
[Fuente: www.periodistadigital.com]
[Para saber más del tema, el mejor blog: Evolucionarios]
"Un grupo de científicos de la Universidad de Washington, en Seattle, Estados Unidos, cree haber encontrado la clave para vivir más.
"En una granja a 10 kms a las afueras de Reno, ciudad repleta de casinos al estilo Las Vegas, hay un rebaño de unas cincuenta malolientes ovejas. Parecen normales, pero no lo son: poseen hígados parcialmente humanos, corazones con células humanas e incluso cerebros con trazas humanas."
Una especie de hormigas amazónicas construye complicadas trampas para atrapar insectos, revelaron unas imágenes publicadas por la revista científica Nature.
Podría detectar el VIH, la malaria y algún cáncer. También ayudaría a crear medicamentos al analizar la forma en que una célula reacciona ante determinada sustancia.
Es un logro que podrá, con el tiempo, aplicarse a personas con
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